No pudimos entendernos

     Cuatro estaciones han pasado, tal vez incluso sean entre seis y siete, desde que algo se rompió y no aun no se bien que fue. Nunca pudimos entendernos realmente, no había nada que aprender de mi, con pesar debo confesar que tampoco había que aprender de vos más que algunas trivialidades que honestamente no lograría enumerar. Quizá esas horas que parecían eternas, donde se suspendía el tiempo y el espacio en realidad no eran más que tiempo normal, que corrían sin pena ni gloria. Quizá creímos entendernos y nunca fue así, hay que tomarlo como un consuelo o tal vez todo lo que escribo está marcado por mi sentir en este momento.

Cuando repetimos diariamente  una medicación por un tiempo prolongado y nuestra memoria nos juega una mala pasada un día olvidando si ingerimos o no el fármaco, podemos convencernos de que sí fue así, pero si escarbamos mucho ese pensamiento también podemos evidenciar un efecto placebo y que ahora la duda sea instalada en nuestra conciencia. 

Así funcionó mucho tiempo esto, no hay tantas estrellas en el cielo como las que creíamos ver en algún descampado. Las conclusiones a las que llegamos después de algunas cervezas, en las que creíamos descubrir los secretos del mundo, no fueron más que placebos, no fueron más que engaños o tal vez no, pero ahora la duda está plantada, después de tanto tiempo sin respuestas huele aún más a certeza.

No deberíamos guardar resentimientos, después de todo nadie obró con maldad, aun con reproches y hastío, siempre que miremos hacia atrás, no podremos negar nuestra existencia.

Quizá no habría premios, sólo souvenirs.

Quizá el único sentido fue quemar las horas y evitar las cosas que deprimían.

Los pueblos no tienen mucho más, hasta que llegue el Neo-pueblo, historias como la nuestra habrá por millares, a lo largo de todos los pueblos del país, del mundo.






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