un poco de voluntad
Todas las semanas tienen sus singularidades, o al menos casi todas, aunque algunas se pierdan sin pena ni gloria en el calendario, generalmente encaro cada semana esperando momentos particulares. Ver a un amigo, visitar un lugar, un evento, un partido, un programa, o incluso el fin de semana sin más, suelen ser la aguja que marca el norte en mi energía para transitar cada uno de los días. Por supuesto que las semanas también tienen sus similitudes, los lunes suelen ser eternos, los martes realmente un suplicio, y la amargura va pasando conforme se acerca el fin de semana. Hay oportunidades donde eventualidades pueden hacer que lo que se auguraba un mal día sea una experiencia genial, como también que la promesa de un respiro en la rutina no sea más que un soplido. Ahora bien cada día en sí mismo está repleto de pequeñas batallas por conquistar, que alivianan o cargan el resto del día. Por ejemplo, tomar una onda verde en un vehículo, llegar a la parada y que justo encontrar el bo...