a un par de vidas de distancia

 kilómetros virtuales de distancia,

cientos de escenarios que no ocurrieron,

conviven entre la almohada y mi cabeza,

repasan, cada tanto,

todas las veces que tuve que decidir,

y las incontables veces que deje que otros,

o el mismo porvenir decida por mi.


la primera vez que vi evangelion en el tele de tubo,

el frío cuando habría la puerta para que el humo salga,

y el calor de la estufa eléctrica a 50 cm de distancia,

algo de eso sigue ahí.

las promesas de prosperidad se veían tan tentadoras,

y hoy muchas cosas, un lustro después me acompañan,

otras tantas que siguen encerradas entre paredes de durlock,

es imposible desligar la cabeza de tantos recuerdos.


tengo una dependencia a no olvidar,

quisiera volver a vivirlo todo,

tomar todos los caminos,

experimentarlo todo,

el resto me sabrá a poco toda la vida.




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